Somos muchas más las que no jugamos al hockey y soñamos con casarnos con un jugador de rugby o un empresario exitoso. Somos muchas más las que nos miramos en el espejo y sabemos que las revistas femeninas no nos hablan a nosotras. Somos muchas más de las que te imaginas las que lloramos a escondidas como nenas chiquitas con sollozos entre cortados y pequeños grititos. Somos tantas las que no pedimos muñecas para navidad y sí cosas como hámsters, o en su defecto, monos.

Pero somos pocas las que creemos que está bien ser así. Torpe, a veces poco femenina, demasiado mal hablada, varonera y pensante. Está bueno darse cuenta que somos un par más así. Posta que está bueno.

Todos los procesos de selección para un trabajo son engorrosos. Hay que mostrarse como lo mejor de lo mejor contestando las mismas preguntas over and over again. Charlando con un par de amigos rescatamos las preguntas más insoportables de las entrevistas a las que fuimos.

(1)
¿Cuánto pesa el obelisco?

(2)
Entrevistadora: ¿tenes novio?
Entrevistada: No
Entrevistadora: ¿por qué no?
Entrevistada: … porque estoy bien así.
Entrevistadora: ¿estas segura que estas bien así?

(3)
Queres construir la torre Eiffel en monedas de un peso y tenes una carreta. ¿Cuanta plata tenes que pedir en el banco y cuantas veces tenes que ir con la carreta?

(4)
Entrevistadora: ¿Cuántas pelotas necesitas para hacer un torneo de tenis?
Entrevistado: un torneo de club? Un US Open?
Entrevistadora: Es lo mismo, no importa.
Entrevistado: ….

(5)
Entrevistadora: ¿Cuántos pañales se usan por año en Argentina?
Entrevistada: Muchisimos

(6)
Entrevistadora: ¿Cuántos pañales se usan por año en Argentina?
Entrevistado: ¿Pañales de niño y adulto?

Por suerte un par de empresas se están dando cuenta de esto y no te hacen la típica entrevista. It was about time.


Quizás sea culpa de este día gris y lluvioso. La humedad no sirve para sentirse bien. Invade tu cuerpo, te duelen las rodillas, te da sueño y el pelo se te infla (and we all know que no te podes sentir bien con el pelo inflado, ni hoy ni nunca). La lluvia golpea contra la ventana que tengo atrás mío tic tic tic tic. Mi mente flota a lugares a los cuales no debería ir, no está permitido aun revolver lo que estoy a punto de revolver. El tic tic tic tic me hipnotiza. Me paraliza. Inmóvil.

Me agarra una nostalgia absoluta. No sé muy bien de qué. Quizás sea una nostalgia de todo lo que ya pasó. Una extrañitis aguda a cuando tenia 15 años y caminaba (nada de correr) bajo la lluvia, era una especie de catarsis emocional. Hoy a los 25 no camino bajo la lluvia sino que me escondo de ella. La procesión va por dentro y el cielo me acompaña en el dolor.

Quiero estar tirada en ese mismo sillón, en ese mismo momento, tocando “story of my life” again and again hasta que me duelan los dedos y se me acalambren las manos. Tun tun tun tun tun… life goes by so faaaast.

Uno tiene conexiones con algunas personas que nunca podrán ser replicadas. Mirarse a la distancia y saber exactamente lo que el otro piensa. Tirarse en el piso y saber que viene ese mimo en el pelo que tanto necesitas, sin ninguna otra intención más que porque si. La entrega emocional pesa tanto más que la fisica, y no vienen de la mano necesariamente, son ajenas al género.


Entre tic tic tic tic y tun tun tun tun pongo pausa, y que todo me pase por encima sin importarme nada.

Empezar tu fin de semana mirando Reinas Magas no tiene precio.
Es hipnotizante y enfermizo al mismo tiempo.


Hoy mientras manejaba al trabajo escuché a Fernando Peña hablar sobre el tema de los hiposexuales. No, no es gente que se calienta con el hipo, no. Se trata básicamente de personas que casi no se masturban, tienen muy pocas relaciones sexuales (una o dos) por año y no tiene fantasías ni sueños eróticos. Yo tuve la misma reacción que Peña, pensé “mierda que soy calentona”. Luego reflexioné y me dí cuenta que tengo más de uno (y cuando digo más de uno digo varios) amigos que no tienen interés sexual. Si, leyeron bien, no tienen interés sexual. A mi no se me cruza la idea de no cachondearme sola, en mi cabeza, con el pibe con el que estoy saliendo. Pero bueno, a mi me han llegado a decir horndog, con lo cual no soy ejemplo de nada.
Lo de coger nada más una vez al año lo puedo llegar a entender, traumas personales, falta de oportunidad, no agarrar lo primero que venga, lo entiendo. Ahora, ¿no coger y no tocarte? Inadmisible.

Cuando me viene no me duele. No me entero. Nada de cambios drásticos de humor, de estar tirada en la cama en posición fetal, nada de drogas para caballos ni bolsitas de agua caliente. Lo único que si (y que esta super requete uber bueno) es que las gomas se me ponen divinamente enormes.

Una vez al año me duele un poco, suele ser en verano. Yo le hecho la culpa al calor y a la baja presión. Todo el resto del año voy por la vida como si nada, porque en serio, nada.



Desde acá aplaudimos los huevos de Cobos por su voto de anoche.
Este blog no es anti ni a favor de nadie, pero realmente, hay que tener pelotas para ser el vicepresidente y votar en contra del gobierno.
Ahora nos vamos a dejar de hablar del tema ¿no? No vamos a ser más todos especialistas en campo, vida agraria y economía ¿no?

Hubiera sido genial que en el día 125 la ley 125 sea desaprobada. Too bad. 128 is your lucky number bitch.


Qué querés, qué querés?
What you want, what you want?
Que est que çais que tu veux?

Yo no sé, yo no sé
I dont know, I dont know
Je ne sais pas, Je ne sais pas

Yo no sé, no sé yo
I dont know, dont know I
Je ne sais pas, pas ne sais Je!